miércoles, noviembre 22, 2006

MIGRACION




Hoy he venido a deciros que mis alas han creado otro refugio para sus palabras, que este jardín permanecerá abierto y respirando pero siempre serán bienvenidos a mi otro hogar, en dónde mis alas exploran nuevas orillas, nuevos cielos...

La invitación está hecha...
http://unparislejano.blogspot.com/

Porque siempre tendremos un Paris lejano para retirarse, plegar las alas y simplemente concentrarse en la respiración del hombre que duerme...

miércoles, noviembre 08, 2006

Duerme




Y ahora que duermes, quiero contarte las historias que el día oculta.
Ahora que duermes me visto de noche, con hilos de estela y velo mi rostro. ( el sueño oculta)
Ahora que al fin has caído rendido sobre la cama, que te has vuelto ciego, que tus manos te creen lejano a toda realidad;quiero hablarte.
Vengo de muy lejos, los pies heridos, mis alas han flaqueado y he tenido que caminar a tu encuentro. Pero aquí estoy, apenas me ves. He cuidado mis pasos en la madera crujente, quiero que duermas. Te he buscado en la penumbra, así te he querido amar. Cuando no me ves, cuando no sospecha mi existencia. He querido amarte de manera egoista, sin que ames, sólo yo en la habitación, conciente de tu dormir y de tu exalación apasible.
¿Qué soñarás? Me pregunto mas no lo sé, creo que tampoco lo quiero saber. Prefiero la dulce ignorancia de saberte a medio respirar, a medio existir, extendido sobre las sabanas, ausente.
Ahí estás, al fin. Duermes.
Me otorgo un pedazo de cama, te robo un trozo de sábana para descansar mis pies cansados, calmo mi respiración para no pertubar la tuya. Quiero mezclarme en tu sueño, quiero que mi despertar sea también la incociencia de tu ser.
Conozco la realidad de un nosotros bajo la luz del día pero añoro el ser en la vigilia.
Sospecho que quiero cuidarte, que velar tus ilusiones es lo que mis pies venían buscando.
Sé que no sabes estoy a tu lado, y me reconforta. Supongo que mis manos buscaban tu silencio más profundo para acariciarte con desmedida.
Los ojos eternamente cerrados.
Te amo en oscuridad, cuando de mi todo ignoras.
Mi amor se quiere clandestino, maldito a la luz, omnipresente en la vigilia.
El sueño es tuyo y busco ser tuya cuando sueñas.
De pronto, te sobresaltas. Quizás sospechas la presencia de un intruso en tu claustro de inmaterial substancia. Contengo la respiración, me hago invisible, me escondo bajo mis alas y entonces dejo de existir en la realidad de las sábanas dulcemente arrugadas. Espero, precavida, vuelvas a la comodidad de tu soledad.
Mido tu dormir con la fuerza y ritmo de tu pecho. Has encontrado una cadencia adecuada y salgo de mi escondite emplumado.
Te contemplo. Duermes.
Me acerco, y poso mis labios fríos en tu frente. Intento bendecirte. Creo has sentido el beso furtivo, pero permaneces en el otro lado de la cama. El mundo es doble. Existes tu y existo yo. Hoy más que nunca somos dos. Sonrío complacida.
Entonces me desago de mis pies cansados, abandono mis manos asperas y me visto de inmaterial. Así me abalanzo sobre ti, me ahogo en tus sábanas y poco a poco en tu cuerpo. Estoy adentro.
La sangre me lleva, floto. Soy una entraña clandestina y comienzo mi expansión. Quiero abarcar tu mortalidad con los hilos de mi substancia. Soy metastasis. Tu, duermes.
Así fui tuya antes que tu sexo si quiera conociera la dulce exalación del mío húmedo. Fuí tuya mientras dormías.

Jamás te lo he confesado. A tiempos creo que lo sabes y que simplementes prefieres callarlo a otros veo en ti la ignorancia más absoluta.
¿La verdad? La desconosco. Es mejor así. No soy animal, ni mujer de verdades. Soy tormentosa y las palabras engañan.


Duermes y quiero hablarte y quiero amarte y finalmente te olvido. Me olvido en tu cuerpo, te olvido en mis entrañas.

Duerme, mañana encontrarás las sábanas arrugadas y quizás algún indicio de mi estadía en ti, cuando tu no eras tu.
Recojo mis pies y manos. Me hago mujer y me marcho, esta vez volando, mientras tu
duermes.

martes, octubre 24, 2006

Dolor



¿Por qué duele? Nadie me ha tocado, nadie con su cuerpo, cuchillo o arma me ha herido.
Pero me duele y no puedo respirar. El pecho se contrae, espamo tras espamo. El dolor se agudiza.
No entiendo. Nadie lo hace, nadie ve que tu voz me duele. Que si no me hablas, que si lo haces pero olvidas la dulzura, mis manos tiemblan y necesito gritar.
Entiende que me duele. Que el hecho que no lo veas, que no preguntes, que no hagas me destroza. Primero es la rabia luego la angustia y finalmente las lágrimas.
Apenas puedo escribir, siento mi cavidad toraxica contraída, minima, angosta. El aire no lo sacio y aún así quiero fumar, fumar para quemarme por dentro y olvidar que me duele.
El dolor nada tiene que ver con el dolor. La desesperación nada tiene que ver con la desesperación.
Las palabras simplemente no pueden exorcisar el ardor.
Busco una cruz, quizás un poco de agua bendita. Pero nada... duele y los demonios que creía muertos han vuelto, esta vez con sus dientes más afilados que nunca.
Muerden mi carne y siento como poco a poco me consumo, mi piel es succionada, el dolor existe aunque no lo vea nadie.
Intento llamarte, pero nadie contesta al otro lado del telefono. ¿Dónde estás? ¡Me duele! Y no estás y no vienes y no contestas... Quiero gritarte a los ojos que te odio porque me duele.
Y no sabes que me duele. Y me duele que no sepas y quizás duermas apasible y quizás ni siquiera en mi pienses. ME DUELE. Y olvidaste leer. En mayuscula y a proposito ME DUELE.
Sigues sin enterarte de nada. ¿Cómo es posible? ¿Cómo puede dolerme así y a ti ni rozarte?

Escucha, tu amor duele.

domingo, octubre 22, 2006

Sombra


Existía sólo en la medida en la que se le creía muerto
Sólo y a condición que nada de él se esperase.

No hay nadie en el espejo.
Como una mendiga, he mendigado tu imagen
Te he buscado inscesantemente
sin jamás encontrarte.
Supongo que alguna vez te tuvé...
Pero no existes si soy ya la que te busco.
Lo entiendo.
Le hablo a un ciego, ese ciego eres tu. Incapaz de verme, no existo.
No existimos en ninguna de las posibilidades, en ninguno de los senderos.
Bifurcamos
Pero no puedo aceptar seas un fantasma.
Nada nunca será lo bastante real para un fantasma...
Y así me resigno a no tenerte, a que no seas, a que finalmente no existas.
Sombra de ti he sido todos estos años...
Sombra de tus pasos, de tus manos, de tu cuerpo inmaterial...
Sombra
Sombras....
¿Me escuchas?...
¿Me ves?

martes, octubre 17, 2006

El tiempo


Un silencio de hojas al maullar el viento

Una madrugada de septiembre por venir

Crees que sientes, crees estar viviendo la vida que soñabas, vivirías...

Tan solo crees...

Al final, te dices, no cuesta nada creer. No existe aún, aunque no es mala idea, un banco de prestamos de sueños.

Crees aún que todos, como tu, son capaces de soñar. No sabes aún que con el gastar los pies contra el asfalto se gastan también las suelas de los sueños y que eventualmente te quedas vacío, infertil y viviendo por inercia.

No has descubierto aún que la mayoria de la gente vive así, por mecánica, porque la muerte les asusta o porque ésta se ha retrasado.

Escuchas como muchos le temen, los ves las rodillas hincadas y las manos entrelazadas, rogandole a su ser superior (del cual todo dudas) que les quite, como quien quita una piedra del camino, su finitud. Y no entiendes. No entiendes como, ingenuos, creen que su finitud es transitoria.

Tu has descubierto tu esencia, la has aceptado, quizás no del todo entendido, pero al menos caminas conciente de una muerte por venir.

Conoces lo débil de tus pisadas y caminas igual.

Conoces lo transitorio del humo con el que te llenas los labios y asientes ante tus venas latentes.

Exipiras y lo sabes.

No conoces el miedo a tu destino. Es tuyo.

Le temes, en cambio, a la eternidad y a los intentos por alcanzarla.

No es violencia la sangre, pero los rezos en templos humanos de piedra y vitrales.

Sabes que el olivo que amas y retuerce sus raíces a medida que creces, no sobrevirá. Tampoco tu lo haras.

Te detienes. Aún tienes tiempo. Y sólo observas, observas lo que otros no son capaces de ver, porque no son capaces de detenerse.

Corren despavoridos a ningún lugar. Pero no saben que finalmente sus pies no saben volar y son tan solo extenciones de su ser, inmobil, inerte y carente de espacio. Tu, no caminas y si lo haces no avanzas. El tiempo, de todas formas, no existe. Tu tampoco.

Somos, eres, ruinas circulares de fracciones pasadas y de hombres mejores. No, ni siquiera eso, porque no existieron hombres mejores, porque el tiempo no avanzó, jamás existió y así lo que somos hoy es lo que siempre fuimos y siempre seremos. No hay cambio alguno, no es posible, no en éste mundo, no en nosotros.

Esto es.

No existió nada más.

¿Te duele? No, te alivia. Caminas y no avanzas. Lo sabes. Así has querido sea.

Terminas por ser parte de un universo paralelo, inospito e inmóbil.

Suele pasarte, que por las mañana y frente al espejo no reconoces a la mujer que hace muecas e intenta definirse en un pedazo de cristal infinito y de multiples posibilidades. Te pasa creer que en el reflejo equivoco está tu identidad. Pronto entiendes que es imposible, que lo finito (tu ser) no podrá jamás reflejarse en materia alguna que ilusione a la eternidad.

Entiendes, al fin, que no hay nadie en el espejo.

¿Quién eres? Eterna la pregunta de tan infima respuesta. Insolita imagen de labios y carne al borde del abismo.

[...]

Los puntos del silencio inocuo han precedido éste desenlace.

Se me antoja decirte que no eres. No sé si me entenderás. No, no lo haces ¿verdad? No te culpo. No eres.

Sentencia y golpe contra la madera.

Y ¿por qué quieres saber quién eres? [...] No sabes.

No eres.

¿Por qué tanto fervor? No sabes.

No eres.

Te marchas esquivando la mirada. Puedo ver en tu caminar como te duele no ser o mas bien el hecho de saber que no eres. Porque jamás has sido. Eso eres.

viernes, septiembre 29, 2006

Bifurcación


No hay caminos que no bifurquen y se pierdan...
Quisiera contar que he vivido
gritar que existo
que soy más que un nombre placado en un pedazo de carne
finita
He pensado tantas veces
y a tan poco me saben reflexiones en el tacho de basura
escondidas,
por temor,
bajo mi cama...
He querido volar
no he encontrado alas
Me he perdido...
Nadie me ha encontrado
Y después....
después ya ven, quedan las cenizas de sueños
mil veces soñados...
Gasto minutos en vanas bocanadas de tabaco
Moriré...
quizás.
Existiré...
quisiera.
No he entendido quizás la gran biblioteca
ni al hombre parado
al hombre que lee.
Me lee, quizás, a mi
en una idea....
Me he negado a ser lo que ellos ven
he querido ser más...
suficiente para éste cuerpo
que carga conmigo y sé está cansado.
Muerdo un labio
Y sacio la carne...
succiono la sangre para entender que sangro
y si existo, al fin, dolerá
y anhelo una finitud trascendente
más allá de los caminos que creo y quemo
por miedo a ser, finalmente, encontrada
salvada.
Secretamente, espero ser una mujer en el desierto
sin más agua que mi propia saliva
sin más carne que mis huesos...
Y si un día, un viajero, osará buscarme
me encontrase dibujada en un grano de arena
como se dibuja el universo
en lo infimo, en lo pequeño...
Y entender al fin, que no somos más ilusiones
en un mundo aún más ilusorio.
Perseguir una nube
recordar un pasado
vivir y no saber por qué...
VIVIR.
Y bifurcan ideas, se multiplican sin alcanzar jamás el infinito en la repetición.
Yo soy eso.
Mi propia creación de mortalidad.
La mujer maldita que come de mi carne
conoce los atajos... y me pierde
yo dejo que me pierda
Y así...
olvidar por ser
crecer por entender
herir por sentir
ser por morir algún día
y ya ven...
Los he perdido a ustedes también...
en un jardín absurdo, del cual espero no escapen ilesos.
Vale la pena herirse con las espinas del rosal...
Yo misma bifurco y me encuentro al otro lado del espejo.

sábado, septiembre 09, 2006

El tiempo paso.. y todos crecimos


El tiempo y sus destiempos
Hoy te he vuelto a encontrar
en el mismo lugar
muchos meses después.
No he querido mirarte
No erás el mismo
Algo en ti había cambiado
Tus ojos miraban todo desde otros ojos
Tus manos intentaban coger el aire sin mucha destreza
Arrastrabas tus pies
y caminabas encorvado
No erás tu.
Y no supe como decir que te extrañaba
Ya no erás el hombre al que amaba
Tus manos no ha querido rozar mis labios.
Yo me he perdido entre tu extrañez y mi desencanto
No he sabido que decirte...
Callamos y el silencio, por primera vez ,
fue incomodo entre los dos.
Habíamos sin duda perdido la magia...
¿Qué nos paso?
Sabía yo que éste momento llegaría...
cuando tus ojos no vieran el mundo con mis ojos.
Porque yo he sido una extranjera
Pero existió un punto,
doblando una esquina,
en el que sentí alguien me comprendía
Fuiste tu
o al menos el tu que solías ser
del que me enamoré
Creo que tu jamás entendiste
lo que entedías.
No supiste, quizás, que junto a ti, yo existía.
Han pasado muchos años desde entonces...
El tiempo me denunció
y tu...
me olvidaste
Pero
quisiera decirte
que contigo fui feliz.
Que fuiste más....
fuiste mi fin, yo tu ángel.
Nos perdimos en un dialogo inconcluso
Crecieron los muros
Tu creciste con ellos
y abandonaste el sueño
en el que yo he quedado.
Tu carne de hombre infinito
vino a decirme, por última vez, lo finito de mi ser.
Es cierto que muchas veces amenzé un final definitivo
que tu mismo aceptaste el reto
pero siempre creí...
que nos volveríamos a ver.
Pero hoy
Hoy no podría creerlo.
El tiempo todo lo destruyó
Sabía que así sería
sólo que no lo esperaba, no hoy.
Pero, ya ves...
todos crecimos...
Tu, olvidaste
Yo...
Yo, no sé
Quería huir contigo
Pero, creo que finalmente, huiré sola.
Quizás sea mejor así.
Quizás encuentre mi lugar en el mundo
aquel recondito paradero
del que tantas veces te hablé.
FIN Y ANGEL